Cómo continuar una conversación sin entrar en pánico cuando se produce un silencio incómodo tras un simple "sí"
Es común que, al encontrarnos con una respuesta corta o un silencio por parte del otro, recurramos apresuradamente a hablar sobre el clima u otro asunto laboral. Sin embargo, un cambio de tema improvisado solo interrumpe el flujo de la conversación y aumenta la incomodidad. Dejemos ir primero la prisa por tener que llevar las riendas de la charla. Si dejamos de generar preguntas y nos concentramos en la palabra clave que el otro acaba de pronunciar, una conversación bloqueada se soltaría rápidamente.
Preguntas en cadena basadas en palabras clave de la última frase del interlocutor
La forma más sencilla de romper una conversación de respuestas cortas es tomar la palabra que el otro acaba de usar y formular una pregunta a partir de ella. Incluso si rescatamos un solo sustantivo o adjetivo, la conversación continúa.
- Extraer la palabra clave del discurso del interlocutor: Si escuchamos la frase "Últimamente tengo el horario tan ajustado que estoy abrumado", retenemos en nuestra mente el sustantivo "horario" y el adjetivo "ajustado".
- Preguntar sobre una situación concreta: Usamos el sustantivo para indagar sobre las circunstancias, como por ejemplo: "Dijiste que el horario está ajustado, ¿se te han juntado varios proyectos recientemente?".
- Ampliar con experiencias o conocimientos: Una vez que el interlocutor responda, retomamos el contexto del adjetivo y lanzamos una pregunta abierta: "Cuando se acumulan los horarios de esa manera, ¿cómo sueles organizar las prioridades?".
Si encadenas preguntas de esta manera dos veces, la otra persona también comenzará a compartir su historia de forma natural.
Control del tiempo de espera: lanzar la pregunta y aguantar 4 segundos
El silencio que sigue a una pregunta no significa que la conversación se haya roto. Es el tiempo que necesita la otra persona para organizar sus pensamientos en la mente. Según una investigación de la educadora y psicóloga Mary Budd Rowe, cuando el tiempo de espera tras una pregunta se amplía de 0.9 segundos a más de 3 segundos, la longitud de las respuestas y su complejidad lógica aumentan. El profesor Robert Stahl también define este silencio de 3 a 5 segundos como "tiempo para pensar".
Una vez formulada la pregunta, probemos a esperar exactamente 4 segundos contando mentalmente: "uno-misisipi, dos-misisipi, tres-misisipi, cuatro-misisipi". Durante ese tiempo, simplemente debemos evitar apartar la mirada, observar los ojos de la otra persona de forma natural e inclinar ligeramente el torso hacia adelante. En lugar de juguetear nerviosamente con las manos, colocarlas sobre las rodillas hará que el ambiente sea mucho más sereno.
Cómo recibir las opiniones divergentes mediante un resumen en lugar de un ataque
Cuando surge una diferencia de opiniones, si defendemos nuestra postura de inmediato, la otra persona adoptará una actitud defensiva. Al igual que en la escucha activa (Active Listening) utilizada en psicología clínica, es mejor resumir las palabras del otro con nuestras propias palabras antes de lanzar una pregunta.
- Resumir las palabras del otro: "Quiero confirmar si he entendido bien lo que dijiste: entendí que A, ¿es correcto?".
- Reconocer el trasfondo: Mostrar indicios de empatía hacia el contexto y la emoción de por qué la otra persona pensó de esa manera.
- Hacer preguntas sobre el trasfondo: "Me da curiosidad saber si hubo algún motivo o experiencia que te llevó a llegar a esa conclusión".
Si después de terminar la conversación sientes el remordimiento de "¿Por qué habré dicho eso hace un rato?", un buen método es apuntar en una libreta y separar tres cosas: los hechos objetivos de la charla de hoy, tu interpretación subjetiva y los puntos que intentarás probar en la próxima conversación.